
Ana Lilia Acosta Patoni
8 ago 20252 Min. de lectura
Por Lic. Ana Lilia Acosta Patoni – Directora de REMASpax
“Cuando tu respiración es tranquila, tu mente también lo será.” – Thich Nhat Hanh
Vivimos en un mundo que no se detiene. El ritmo acelerado de la vida moderna genera altos niveles de estrés, ansiedad y desconexión interna. Sin embargo, dentro de cada uno de nosotros existe un lugar de calma profunda. Una fuente inagotable de equilibrio, claridad y paz. Y el acceso a ese espacio sagrado comienza con algo tan simple y vital como la respiración.
La respiración es un puente entre el cuerpo, la mente y las emociones. A diferencia de otras funciones corporales, podemos regularla conscientemente, lo cual tiene un efecto directo en nuestro sistema nervioso.
Estudios científicos han demostrado que técnicas como la respiración diafragmática o la coherencia cardíaca pueden:
✅ Disminuir el cortisol (hormona del estrés)
✅ Activar el sistema nervioso parasimpático (modo relajación)
✅ Reducir síntomas de ansiedad, insomnio e hipertensión
✅ Mejorar la concentración, la creatividad y la conexión emocional
Uno de los referentes en este campo, el Instituto HeartMath, ha comprobado cómo la respiración rítmica puede llevarnos a un estado de coherencia fisiológica donde el corazón, el cerebro y las emociones entran en armonía. Desde allí, es mucho más fácil meditar, tomar decisiones sabias y vivir con presencia.
Este ejercicio es ideal para comenzar o cerrar tu día, para hacer una pausa en medio del caos o antes de entrar en meditación.
Encuentra tu postura de paz.
Siéntate con la espalda recta. Apoya tus pies o cruza tus piernas. Cierra los ojos si lo deseas.
Inhala profundo por la nariz durante 4 segundos.
Lleva el aire hacia tu abdomen, no solo al pecho.
Sostén el aire 4 segundos.
Observa cómo se siente tu cuerpo lleno de vida.
Exhala lenta y suavemente por la boca durante 6 segundos.
Siente cómo te vacías de tensiones, ruidos, preocupaciones.
Haz esto durante 5 minutos.
Si aparecen pensamientos, simplemente vuelve a tu respiración.
Imagina que con cada exhalación, vuelves a tu centro. A tu hogar interior. A tu paz viva en cada latido.
La práctica continua de esta técnica transforma la respiración en una herramienta de autogestión emocional. No necesitas horas de meditación para encontrar claridad; solo necesitas unos minutos de presencia al día.
Recuerda: no se trata de dejar la mente en blanco, sino de anclarte en el momento presente, desde donde nace tu verdadero poder interior.
Te invitamos a respirar contigo, a entrenar tu atención, a construir una relación amorosa con tu cuerpo y tu energía vital. La paz interior no es un destino lejano, es un músculo que se fortalece día a día.
¿Estás lista para volver a tu centro?